El pasado viernes 11 de mayo, escribía Mikel G. Gurpegui una bonita historia sobre la instalación de un velódromo en Atotxa, en 1962, con motivo de la llegada de la Vuelta a España. Se trataba de su sección habitual de El Diario Vasco, la calle de la memoria, de la que uno no puede disfrutar todos los días debido a que a Oñati la edición que llega del periódico es otra y no la de San Sebastián.
Tras leer la crónica me acordé de que en algún lugar había leído que en aquellas fechas en Oñati se había fabricado un velódromo que posteriormente fue llevado a la capital. Así se lo hice saber al cronista por twitter, quien me pidió que le mantuviera al tanto de la información que pudiera conseguir.
Pero, tratándose de ciclismo, estaba claro que Ramon Etxezarreta, nuevo y activo en la citada red social, no tardaría a entrar al trapo. Tras aportar el nombre de Luis Otaño como el protagonista de la foto que ilustraba el relato, no tardó en poner en duda mi afirmación tratando de ventilar la cuestión rápidamente con la soberbia que le caracteriza en su doble faceta de vecino del barrio de Urrestilla y sedicente experto en el deporte de las dos ruedas: "Una fantasía oñatiarra, ya lo verás", le escribió a Mikel con altanería cuando me comprometí a demostrar para el lunes que no andaba descaminado.
Ciertamente hoy es miércoles y no he tenido tiempo hasta ahora para escribir en el blog, pero la recopilación de datos ha ido muy bien. Y como quiera que el amigo Ramon seguía hoy, crecidito él, escribiendo en twitter mensajes desafiantes, me dispongo a escribir, con testimonio gráfico incluido, la historia de un velódromo "made in Oñati".
La información se la debemos a Jerardo Elortza (quien por cierto, envía saludos al de Urrestilla). Fue él quien escribió esta historia en su sección de revista local de Oñati, Kontzejupetik, en 1996, aunque también fue reproducida cuatro años más tarde en un suplemento especial de El Diario Vasco con motivo de la salida de una etapa de la Vuelta al País Vasco.
En Oñati, que ya había organizado el año anterior el Campeonato del Mundo de Ciclo Cross, Reyes Korkostegi y Vicente Ugarte -por cierto, alcalde y exalcalde de la Villa- constituyeron en 1954 OKU (Organizaciones Korkostegi Ugarte) con el objetivo, entre otros, de construir un velódromo que se pretendía fuera igual que el Vel d´Hiver de París. El encargo lo recibieron dos carpinteros locales: Rufino Moiua y Miguel Elortza, este último padre de Antton, miembro de Organizaciones Deportivas El Diario Vasco primero y de Organizaciones Ciclistas Euskadi después.
Tras aproximadamente un año de trabajo y tras montarlo primero en Oñati -en lo que actualmente es Euskadiko Etorbidea- en 1955 fue trasladado a Atotxa donde fue inaugurado con gran solemnidad. Prueba de ello, la foto en la que aparecen el obispo Jaime Font i Andreu, el alcalde de San sebastián Juan Pagola y el gobernador Tomás Garicano, amén de un nutrido grupo de oñatiarras, entre ellos los arriba citados.
Deportivamente también debió de ser una gran fiesta, ya que ciclistas de renombre como Fausto Coppi, Hugo Koblet, Federico M. Bahamontes, Miguel Poblet y Guillermo Timoner acudieron al esteno del velódromo txantxikuarra, en una programación que duró una semana pero que no fue acompañada por el buen tiempo.
El velódromo no solo estuvo en Atotxa. Se fue instalando para diversas competiciones en sitios como Madrid y Barcelona. Precisamente esta otra foto es de 1960 cuando una cuadrilla de oñatiarras estuvo montándolo en la capital de Catalunya. Al final fue comprado por la obra sindical Educación y Descanso y, tras, una larga estancia en el parque sindical de Madrid, fue trasladado a Valencia aproximadamente en 1970. No duró mucho más.
Cierto es que no se puede afirmar con certeza absoluta si el velódromo de 1962 citado por Mikel es este o parte de él, pero queda demostrado que el velódromo ¨made in Oñati" instalado en Atotxa existió y no fue una "fantasía oñatiarra" tal y como el amigo Etxezarreta me espetó.
A partir de ahora solo nos queda saber cuándo va a pagar Ramon los callos que nos debe, a mí por injustas aseveraciones y a Mikel por aguantarnos en esta (nueva) polémica entre el biógrafo de Marino Lejarreta (precioso libro "la fuerza de la sencillez") y este oñatiarra que solo apuesta cenas cuando sabe que las va a ganar.
Por cierto, Mikel, ¿te gustan los callos?
Cierto es que no se puede afirmar con certeza absoluta si el velódromo de 1962 citado por Mikel es este o parte de él, pero queda demostrado que el velódromo ¨made in Oñati" instalado en Atotxa existió y no fue una "fantasía oñatiarra" tal y como el amigo Etxezarreta me espetó.
A partir de ahora solo nos queda saber cuándo va a pagar Ramon los callos que nos debe, a mí por injustas aseveraciones y a Mikel por aguantarnos en esta (nueva) polémica entre el biógrafo de Marino Lejarreta (precioso libro "la fuerza de la sencillez") y este oñatiarra que solo apuesta cenas cuando sabe que las va a ganar.
Por cierto, Mikel, ¿te gustan los callos?











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